El Reino Unido corona a su rey

Por en mayo 5, 2023

Por Elda Cantú

Senior News Editor, Latin America

Algunas vidas están más predestinadas que otras. La de Carlos Felipe Arturo Jorge Mountbatten-Windsor es una de ellas. El primogénito de la reina Isabel II y el príncipe Felipe ha vivido más de 70 años con la conciencia de que un día se convertiría en rey.

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El sábado por fin será coronado. El acontecimiento, rebosante de pompa y circunstancia, ha movilizado recursos, atención y creado expectativas alrededor del mundo. Pero en el Reino Unido, la ceremonia es vista con indiferencia por muchas personas.

“Da la sensación de que el aprecio por la monarquía es algo más antiguo”, dijo hace poco un joven británico de 24 años. “A mis padres les gusta. Les encanta la familia real. Para mí es ‘lo que hay’”.  

Además de la brecha generacional, el desinterés también se explica por la actual situación económica del país, con la tasa de inflación más elevada de Europa occidental, un alza del 20 por ciento en los precios de alimentos y un deterioro de las condiciones de vida de los hogares. (Hablando de dinero, Carlos III no solo ha heredado la fortuna de su madre, también ha pasado décadas aumentando su patrimonio personal).  

Y, a un nivel más individual, como explicó Mark Landler, jefe de la corresponsalía del Times en Londres, “a sus 74 años, Carlos es una figura conocida, cuyos defectos han sido analizados en los medios de comunicación durante décadas y que sigue siendo la cabeza de una familia disfuncional”.  

Algunos creen que, a diferencia de su madre, que se convirtió en el rostro joven de una institución centenaria, el rey carece del carisma y de la disposición del público de darle un simbolismo capaz de inspirar o vigorizar al país. Eso no significa que Carlos III no tenga puntos de vista provocadores o incluso progresistas. Se sabe desde hace mucho que tiene interés por la naturaleza, el medioambiente y la agricultura ecológica.  

De hecho, sus opiniones fueron motivo de mofa en su momento: se le ridiculizaba porque hablaba con sus plantas y les ponía música. Pero, como reportó Kim Severson, corresponsal de cultura gastronómica, el nuevo rey tendrá la oportunidad de impulsar su agenda: “Queda pendiente ver si el rey seguirá siendo un firme defensor de políticas alimentarias y agrícolas progresistas. Su madre mantuvo una estricta neutralidad política y Carlos sabe que tendrá que moderar sus impulsos de ser franco”.  

En una encuesta reciente realizada entre más de 3000 adultos en el Reino Unido, una tercera parte de las personas consultadas dijo sentirse interesadas por la coronación. “Para Carlos III, el sábado 6 de mayo es la primera gran prueba para saber si puede llevar el timón de una monarquía moderna y más austera que sea relevante —o al menos no objetable— para la mayoría de los británicos”, escribió la historiadora Hannah Rose Woods en un ensayo de opinión reciente. Habrá que esperar un poco más para juzgar si Carlos III logra despertar atención y simpatía hacia sus causas y con ello adquiere relevancia.

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