Doble calzada Popayán- Santander de Quilichao

Por en agosto 8, 2016

Por Ing. Roberto Ayerbe González
rayerbeg@yahoo.es

El viernes 29 de julio pasado hubo una muy interesante reunión en la Cámara de Comercio del Cauca con nutrida asistencia, para socializar el proyecto de la Doble Calzada que iniciará obras en septiembre próximo con un plazo de construcción de cinco años, es decir, vencerá en el año 2021. El contrato se había firmado hace un año y hoy se tiene el proyecto definitivo y ya se han completado las etapas previas a la construcción.

Había empresarios, ingenieros, profesores, concejales, en fin una muy completa muestra de la sociedad payanesa y caucana que, desde luego, mira esta obra con gran expectativa y una ansiedad justificada. Cuando en 1964 se terminó la pavimentación de Popayán-Cali, uno podía hacer el recorrido en menos de dos horas sin necesidad de ir en un Ferrari. Hoy nos toca ir metidos en una fila interminable de tracto camiones y puede uno demorarse más de tres horas, si tiene suerte.

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Nos explicaron detalladamente la obra una ingeniera de la Agencia Nacional de Infraestructura ANI, los directores del proyecto, los concesionarios/contratistas y los interventores. Vimos que será una obra magnífica, de grandes proporciones, con una calidad inmejorable, cuatro variantes para no interferir el desarrollo de asentamientos, puentes y viaductos, pasos elevados, y hasta un sitio en que la carretera tendrá tres pisos. En fin, será una obra con la mejor tecnología de punta, que sin duda traerá para los caucanos los más grandes beneficios.

Pero Popayán tiene un sino negativo que se manifiesta a menudo en diferentes ocasiones. Veamos: El inicio del proyecto (abscisa K0+000 que llamamos los ingenieros), está localizado en el puente donde termina la variante Sur-Norte de la ciudad. Pero la obra no se va a iniciar allí. Comenzará cuatrocientos metros más adelante, en el K0+400. No habrá, nos dijeron, conexión de la doble calzada con nuestra variante. El ingreso a nuestro Parque Industrial será más difícil que el actual.

No habrá, al parecer, conexión de la doble calzada con la variante de Popayán. El ingreso al  Parque Industrial será más difícil que el actual.

No habrá, al parecer, conexión de la doble calzada con la variante de Popayán. El ingreso al Parque Industrial será más difícil que el actual.

¿Y eso por qué? Nos preguntamos todos. Pues en la reunión no hubo contestación alguna que resolviera esa pregunta. No se sabe quién produjo ese despropósito, pero debe haber alguien que con cabeza fría (como se usa en los altos edificios de la sabana de Bogotá) analizó que Popayán merece el castigo de quitarle esos 400 metros. Como dijo acertadamente el ex gobernador Rodrigo Cerón, esa obra tendrá traje de smoking, pero zapatos tenis. Alpargatas, diría yo.

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Lo que sí se nos dijo tajantemente, es que la obra se hará así como está planeada, y que esos 400 metros significarían una obra adicional, y que el contrato solo puede tener la posibilidad de obras adicionales tres (3) años después de iniciado. Ante varias interpelaciones, (algunas explicablemente muy subidas de tono) la ingeniera de la ANI y los contratistas fueron totalmente negativos en aceptar una posible modificación al inicio de la obra.

Los 400 metros del arranque, son un despreciable 0,53% que resulta una cifra ridícula para una doble calzada con 76 kilómetros de longitud total. Las comparaciones, dicen, son odiosas. Pero la refinería Reficar que acaban de terminar en Cartagena con todas las bendiciones de los heliotropos bogotanos y cartagineses se inició en el 2009 con un presupuesto de 3.777 millones de dólares y terminó costando este año la friolera de 8.016 millones de dólares. Tuvo pues, un sobrecosto del 212,24% y el escándalo duró un par de semanas en los medios. Luego todo nos pusimos a hablar del plebiscito, luego de los migrantes cubanos, mañana de los juegos Olímpicos del Brasil, y Reficar pasó y seguirá luego en los anaqueles del olvido. Como todo en nuestro bello país.

Llevo 57 años trabajando desde mi grado en nuestra Facultad de Ingeniería Civil. En ella fui profesor de Construcción y Decano. Tuve entre mis alumnos a los hermanos Solarte, hoy miembros de la compañía que construirá la doble calzada.

Trabajé en la pavimentación de los tramos Popayán-Piendamó, Piendamó-Pescador y Piendamó-Silvia. He caminado paso a paso cada centímetro de esas vías. He ejecutado más de un centenar de obras en Colombia y otros países. Considero, modestamente, que esa trayectoria me da autoridad para opinar sobre el caso que hoy nos ocupa.

Jamás he conocido un contrato sin obras adicionales o complementarias. (Comenzando por los contratos matrimoniales). En las vías es imposible que los diseños sean absolutamente rígidos, pues algunas características del terreno y consideraciones ciudadanas a menudo ofrecen sorpresas que no existían al momento de los estudios.

Los 400 metros que le han quitado a la doble calzada deben ser recuperados prontamente. Vamos a ver si nuestras figuras parlamentarias y demás payaneses con peso e influencia en los cocteles bogotanos nos hacen el milagrito.

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