En manos expertas está la restauración de la escultura de Sebastián de Belalcázar

Por en agosto 31, 2022

En septiembre se entregará la icónica estatua ecuestre que representa al fundador de Popayán, Sebastián de Belalcázar, obra del artista español Victorio Macho. 

Por aura Isabel Olano Correa

En redes sociales se preguntan qué ha pasado con la escultura que representa al fundador de Popayán, el adelantado Sebastián de Belalcázar, la cual fue derribada de su pedestal en el Morro de Tulcán por un grupo de indígenas Misak, en un acto reprochable ocurrido en septiembre de 2020.

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Pues bien, el periódico La Campana visitó en el sitio en donde el reconocido restaurador, Temístocles Suárez Rodríguez y su grupo de trabajo reparan tan magnífica obra de arte, que estará lista a finales de septiembre de 2022, incluso antes del tiempo previsto en el contrato, a pesar de la destrucción de la cabeza de la escultura, que tuvo que ser esculpida de manera fiel a la original.

La Campana pudo observar el trabajo de restauración dirigido por el experto Temístocles Suárez Rodríguez, oriundo de Tunja, quien ha intervenido obras tales, como el colosal monumento a Los Lanceros en el Pantano de Vargas, en Boyacá, que es la escultura más grande de Suramérica; también en el Puente de Boyacá la figura de Bolívar y el obelisco en piedra, además de otras obras en Bogotá, Tunja, Cartagena y en el mismo Popayán.

Con el restaurador Suárez Rodríguez y con el secretario de Cultura y Turismo de Popayán, Luis Miguel Zambrano Velasco, dialogó este medio de comunicación acerca del proceso que en distintos aspectos se surtió para recuperar la escultura ecuestre de quien, el 13 de enero de 1537 fundó a Popayán.

Cuando tumbaron la estatua de Sebastián de Belalcázar, la cabeza recibió todo el golpe y se aplastó totalmente, el daño fue irreversible, no se pudo recuperar.

Aseguradora asumió costo de la restauración

Según el secretario de Cultura y Turismo de Popayán, Luis Miguel Zambrano Velasco, las primeras acciones que tomó la Administración Municipal, luego del derribamiento de la estatua que en 1940 se erigió en el Morro de Tulcán, fue buscar que la Aseguradora reconociera el siniestro para que, una vez surtido ese proceso, se pudieran incorporar esos recursos al Municipio de Popayán y proceder a la restauración de esta obra que tiene un gran valor artístico, no solo por el prestigio de su autor, Victorio Macho, considerado uno de los precursores de la escultura contemporánea española, sino por lo que representa a nivel histórico.

L.C. ¿Cuál fue el proceso a seguir para recuperar la escultura y seleccionar a un restaurador idóneo?

L.M.Z.V. Lo primero era garantizar que la persona que ejecutara la restauración contara con la experiencia para poder llevar a cabo este riguroso proceso, sobre todo que mantuviera la obra escultórica de Victorio Macho, que es lo primordial; no solo era recuperar la cabeza de la escultura, porque el daño fue irreversible, sino que la nueva tuviera los rasgos característicos de la obra del escultor toledano. Se elaboró un estricto pliego licitatorio, en el que se exigió un número importante de años de experiencia, en particular de intervenciones artísticas. Dicho proceso se efectuó este año y en julio de 2022 el reconocido restaurador nacional Temístocles Suárez Rodríguez, ganó la licitación. La Administración Municipal solicitó que el trabajo se hiciera en Popayán, debido al delicado estado de la obra, el peso de la misma y su desplazamiento a otra ciudad podía generarle mayor afectación.

L.C. ¿Qué ha significado esta restauración?

L.M.Z.V. En primer lugar, el compromiso de la Administración de mantener el patrimonio material de la ciudad, pero adicional, rendir homenaje al fundador. Así no queramos, o no nos sintamos identificados con algunos acontecimientos históricos, no los podemos cambiar. Hay unos personajes que hicieron parte preponderante de esa historia y son reconocidos en diferentes espacios. Esto llevó a que la Alcaldía, a través del programa de Patrimonio de la Secretaría de Cultura y Turismo, restaurara esta escultura, además entablar conversaciones abiertas con la ciudadanía.

L.C. ¿La escultura de Belalcázar volverá al Morro, o se dispone otro sitio?

L.M.Z.V. Todavía no tenemos claro cuál será el futuro de la escultura, si va a regresar al Morro o no. El Morro tiene limitantes por su condición de patrimonio arqueológico de la Nación. El Instituto Colombiano de Antropología e Historia (Icanh) es el que finalmente determina el manejo y protección de este sitio. Adicionalmente, subir la estatua a esa loma es muy complejo dado su tamaño y peso. Lo importante ahora es abrir un debate de ciudad que vincule a la academia, fundamentalmente, a las distintas comunidades, a las veedurías ciudadanas y que entre todos empecemos a hablar de la protección y salvaguardia del patrimonio, pero también sobre la necesidad de exaltar algunos símbolos, de honrar a algunos personajes, reconocerlos y determinar qué se hace con las diferentes esculturas que tenemos en Popayán.

El artista Temístocles Suárez Rodríguez, dirige la restauración de la escultura de Sebastián de Belalcázar.

L.C. ¿Qué otras esculturas fueron atacadas por grupos protestantes?

L.M.Z.V. Producto del estallido social vandalizaron cuatro esculturas, estamos en proceso para que la aseguradora reconozca esos recursos e iniciar la restauración. Nuestro trabajo por ahora es garantizar que esas esculturas que fueron afectadas por desconocimiento, sean reparadas y algunas de ellas devueltas a sus distintos pedestales.

L.C. ¿Además de Belalcázar qué otras esculturas sufrieron daños?   

L.M.Z.V. La escultura de Francisco de Paula Santander, ubicada en la glorieta del colegio Inem, sufrió gran afectación. Estamos trabajando de la mano de algunas instituciones para devolverla a su pedestal. Muchos no entendimos las razones por las cuales un grupo de jóvenes atentó contra esta estatua que representa al hombre de las leyes, y quien como vicepresidente de la República fundó la Universidad del Cauca y estableció los recursos para la educación pública, hay un profundo desconocimiento de nuestra historia.

También la estatua al poeta soldado Julio Arboleda, que estaba ubicada en la plazoleta del mismo nombre, afuera del Banco de la República. Otro es el busto del expresidente Guillermo León Valencia, que se encontraba al norte de la ciudad y que fue atacado el 28 de abril de 2021. Nuestro papel en la Secretaría de Cultura es garantizar que estos monumentos vuelvan a su estado original, que sean restaurados y regresen a sus sitios originales.

L.C. ¿Qué hacer para que la gente respete y entienda que esta es la historia?

L.M.Z.V. Lo primero que hay que hacer es empezar a trabajar y fortalecer una estrategia de apropiación patrimonial. La gente tiene que entender que esos personajes son parte de la historia y si están en sus pedestales es, precisamente, por su importancia histórica. Además, que esas obras tienen un gran valor artístico, como las dedicadas a Belalcázar, a Julio Arboleda, del famoso escultor Rodrigo Arenas Betancourt, autor también del monumento a los Lanceros del Pantano de Vargas; el Bolívar desnudo de Pereira, entre otras.

L.C. Originalmente la estatua de Belalcázar fue concebida para la plazoleta de San Francisco, con ocasión del cuarto centenario de la fundación de Popayán. Luego se resolvió subirla al Morro. ¿Se podría instalar en la plazoleta de San Francisco?

L.M.Z.V. Esa es una decisión que hay que tomar. La escultura es de proporciones grandes, que creo fue una de las principales motivaciones por las cuales no se hizo su pedestal en la plazoleta de San Francisco, porque podía afectar la visual de la fachada de esa iglesia de estilo barroco.

L.C. Entiendo que se ha pensado en otra alternativa para albergar ese patrimonio, como sería un gran museo de historia en Popayán. ¿Qué hay de cierto?

L.M.Z.V. Ese es un sueño que hemos tenido en la Administración Municipal: un gran espacio que cuente la historia de Popayán, que exalte su riqueza, su diversidad cultural y que ayude a transmitir muchas de las historias que hemos vivido y que podamos contarlas a las actuales y futuras generaciones, por ejemplo, de cómo el fundador de la ciudad fue vandalizado en su pedestal y cómo se inició su proceso de restauración; tendríamos un vestigio de lo que fue parte de la historia contemporánea.

A esta escultura le hicieron exámenes de laboratorio para saber la constitución del bronce.

L.C. ¿Cuánto cuesta la restauración de la estatua de Belalcázar?

L.M.Z.V. La aseguradora reconoció un valor de $ 247 millones por la restauración. Es importante resaltar que esos recursos no son del Municipio, son de la aseguradora.

L.C. ¿O sea que la aseguradora paga?

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L.M.Z.V. Sí, el Municipio no pone un solo peso, todos los bienes, tanto muebles como inmuebles del Municipio de Popayán cuentan con una póliza de seguros y los recursos que se reconocieron para la restauración de la estatua de Belalcázar y de las otras, son de la aseguradora directamente.

La cabeza de Belalcázar no se pudo recuperar: Restaurador

La estatua ecuestre del fundador de Popayán, está a cargo del reconocido restaurador Temístocles Suárez Rodríguez y su grupo de auxiliares, que se trasladaron a Popayán para recuperar este monumento que será entregado en septiembre próximo, antes de la fecha prevista.

Sánchez Rodríguez se inició en restauración como auxiliar en la iglesia de Santa Clara en Bogotá, en 1982, fue la primera intervención integral de restauración que se hizo de arquitectura y bienes muebles. Como resultado de su trabajo, se le dio la oportunidad de estudiar en la Escuela Nacional de Restauración, Conservación y Museología. Posteriormente, hizo la homologación profesional en la Universidad Externado de Colombia, y a partir del título obtenido, ha venido licitando con el Ministerio de Cultura, la Alcaldía de Bogotá, ha intervenido casi todos los monumentos de la capital de la República.

En Boyacá ha restaurado importantes bienes patrimoniales, entre ellos el monumento a Los Lanceros, el más grande de Suramérica; la figura de Bolívar y el obelisco en piedra en el Puente de Boyacá; pintura mural en la Casa de Juan de Castellanos, en Tunja, además de otras obras en Popayán, Cartagena, entre otros lugares de Colombia. No solo ha recuperado esculturas, también cuadros, pintura mural, policromada, obras de arte en general. En Popayán retiró completo el mural La Chirimía, sin ningún corte, de la antigua construcción del aeropuerto Guillermo León Valencia, a la sede nueva.                      

L.C. ¿Cómo encontró la escultura de Belalcázar y qué restauración se le está haciendo?     

T.S. R. La estatua se encontraba en el coliseo, estaba embalada con una tela de polisombra. La hicimos traer al sitio en donde la estamos tratando, le practicamos los primeros auxilios para poder comenzar a trabajarla. Inicialmente a todas las obras les hacemos una historia clínica, en la que identificamos el autor, la época, se corrobora el material por medio de análisis de laboratorio y se hace una actualización del estado de conservación; enseguida se comienza la limpieza.

La escultura elaborada por el artista español Victorio Macho, es una importante obra de arte, como se observa en este detalle de la obra.

L.C. ¿Cómo ha sido el proceso en esta obra?

T.S.R. A esta escultura se le hicieron exámenes de laboratorio para saber la constitución del bronce y continuamos con unas pruebas de limpieza por medio de solventes suaves para eliminar los grafitis, porque se encontraba totalmente grafiteada. Luego comenzamos a restituir las piezas que tenían faltantes y estaban rotas, por ejemplo, la mano derecha presentaba mutilación de los dedos del corazón, el índice y el pulgar, que fueron restituidos, lo mismo el bastón de mando que lleva en esa mano. Cuando tumbaron la estatua, la cabeza recibió todo el golpe y se aplastó totalmente, el daño fue irreversible, no se pudo recuperar. Lo que hicimos y está en la propuesta licitatoria, fue tomar un molde de la escultura de Belalcázar, de Cali, que también es del escultor Victorio Macho, que presenta casi las mismas características. Comparamos entre las dos caras, la de Popayán y la de Cali, y la diferencia es más o menos de cinco centímetros en altura, lo que nos ayudó a tomar el molde y hacerle adecuaciones, reformas en la mirada y en el movimiento de la cabeza.

L.C. ¿Es diferente la posición de la cabeza de la estatua de Cali a la de Popayán?

T.S. R. Sí, pero no es mucha; la de Cali está mirando más hacia la derecha y hacia abajo; la de Popayán está mirando más hacia la izquierda y hacia arriba, porque la estatua es ecuestre, él no está mirando hacia abajo sino hacia el frente, eso nos ayudó y tomamos los moldes. La cabeza se sometió al proceso de fundición en fibra de vidrio para que la vieran en la Alcaldía y proceder al visto bueno y fundirla.

Los procesos son de tres meses aproximadamente, y ya estamos casi en la parte final. En esa etapa se hace una pasivación de todos los deterioros de oxidación para que en el futuro no se sigan produciendo esas tonalidades cafés ni blancas que son cloruros y ácidos, luego se aplica una cera microcristalina como medio de protección frente a los agentes contaminantes del medio ambiente, la van a proteger también contra grafitis, en caso de que los hagan, será más fácil retirarlos de la escultura sin producirle ningún daño, porque está protegida por esa cera, la cual se elimina y se vuelve a aplica sin mayor problema.

L.C. ¿A cargo de quién está la cabeza de Belalcázar?

T.S. R. Para la cabeza contamos con la escultura de Cali, se tomó el molde y la hará Miguel Vaca, uno de los mejores escultores de Colombia, que tiene bastantes obras en Bogotá, y la fundición está a cargo de Jorge Gómez, de gran experiencia, además es profesor en la escuela taller de Santa María, de Bogotá.

Uno de los cascos del caballo.

L.C. ¿Cuándo comenzaron ustedes este proceso de restauración?

T.S. R. El acta de inicio se firmó a partir del 13 de julio de 2022, estaba previsto para tres meses, pero hemos puesto más gente a fin de terminarla en menos tiempo, aproximadamente en dos meses.

L.C. ¿Cuántas personas conforman su empresa de restauración?

T.S. R. En este momento el arquitecto Juan de Jesús Guerrero, como residente de obra, tres auxiliares, un fundidor y yo como restaurador de bienes muebles.

L.C. Observo que a la cintura le falta algo, ¿qué es?

T.S.R. Al caer la escultura, como todo el golpe y el peso lo recibió la cabeza, se corrieron los pernos o los pasadores que tiene en la cintura, y como la obra no fue hecha en una sola pieza, sino en varias, esa unión que está entre el tronco, las piernas y las extremidades inferiores se alcanzó a separar, lo que hicimos fue quitar los pernos y desdoblarlos, porque se doblaron, y se desdoblan para que el tronco baje a su posición normal.

L.C. ¿Qué pátina va a tener finalmente? ¿Cuál se recuperará, con qué color?

T.S.R. La pátina que ha adquirido la estatua durante el tiempo no está alterando el bronce, ese verde con blanquito la hace ver más bella, un oxido que ha mantenido bien el soporte original y para protegerlo le aplicamos cera, que como se ve en la prueba, continuará con el color verde, no se perderá.

L.C. ¿El golpe que sufrió la escultura afectó más la cabeza que otras partes?

T.S. R. Sí, porque al caer, la cabeza se aplastó, además recibió el peso del caballo y de la peana que también pesa mucho. Igualmente, en algunas zonas como en la pata derecha del equino se hizo una fisura que pudo haber sido producida por la caída.

El restaurador Temístocles Suárez, los auxiliares Giovani Cubillos, Jairo Suárez y Camilo Gómez; Luis Miguel Zambrano Velasco, secretario de Cultura y Turismo de Popayán; María Alejandra López, coordinadora de Patrimonio, Secretaría de Cultura y José Antonio Olano Dorado, arquitecto del programa de Patrimonio.  

L.C. ¿Pudo haber sido peor el daño?

T.S. R. Si hubiera caído de lado se podría haber aplastado la parte de la pierna, porque la escultura internamente es hueca, no es totalmente maciza, y al golpearse se les ha podido doblar la pierna y el cuerpo del caballo.

L.C. ¿Usted y su equipo se trasladaron de Bogotá a Popayán para no desplazar la estatua?

T.S. R. Sí, ubicamos en Popayán una casa amoblada y ahí estamos viviendo; también trajimos todos los materiales y el equipo de fundición desde Bogotá para poder hacer las intervenciones, porque es bueno que los cambios y el trabajo que se hagan, sea visto por el contratante, la Alcaldía, que ha estado pendiente de los procesos que se han realizado para que después no haya ningún inconveniente. Estamos contando con la participación de la Secretaría de Cultura en cada una de las intervenciones.

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