¿Un paso para acabar con el monopolio?

Por en enero 29, 2015

Por Ana Muñoz Otoya

La anunciada entrada de Easy Fly a Popayán, va más allá de simplemente tener como consumidores nuevas alterativas de tiquetes a precios más razonables.

El ingreso de esta aerolínea establece un importante precedente, por cuanto se están, finalmente, adelantando medidas para evitar el comportamiento monopólico que ha tenido Avianca, como único proveedor del servicio de transporte aéreo en nuestra ciudad.

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Colombia ha sido un país en el cual los monopolios se han caracterizado por tener alta injerencia en el comportamiento de la economía, como es el caso del sector financiero que, aunque uno de los más regulados (lo que ha permitido sobrevivir a las crisis financieras que han azotado a la región en repetidas oportunidades), se encuentra concentrado en unos pocos (muy pocos) grupos.

Las leyes antimonopólicas existen y regulan el funcionamiento de sectores específicos en economías de varios países, con serias sanciones contra quienes las incumplen. Siguiendo esta línea, Colombia tuvo un primer acercamiento a una ley antimonopolio en mayo de 2013, cuando se intentó regular el sector de las telecomunicaciones, limitando a un 30% máximo la participación de un solo operador, con el fin de evitar que exclusivamente un proveedor tuviera poder sobre la determinación de los precios.

Lastimosamente este proyecto de ley, que muy probablemente hubiera jalonado leyes contra otros monopolios, como transporte aéreo, sectores financiero y farmacéutico, perdió la lucha en el Congreso, y ahora los ciudadanos del común somos los que vivimos los resultados de esos poderes monopólicos.

¿Qué enfrenta ahora Easy Fly en Popayán? La posibilidad de que el poder monopólico de Avianca lo saque de la competencia, bajando los precios de los tiquetes hasta un punto en el que para esa empresa deje de ser rentable la ruta por la que ahora festejamos, como ya sucedió con otras aerolíneas. Y volveríamos entonces a la situación por todos conocida, pagando alrededor de $800.000 por un tiquete de ida y vuelta a Bogotá.

Pero modificar esta situación puede estar en nuestras manos, en la medida en que pidamos a los miembros del Congreso que elegimos, que se reviva la ley antimonopolio. Tenemos que olvidarnos de las inclinaciones políticas que tenemos, y actuar en procura del bien común. Así lograríamos que lleguen a Popayán y se mantengan nuevas opciones, y que las condiciones del mercado sean garantizadas, que la libre competencia sea la actividad común, y que nosotros, los consumidores, nos veamos beneficiados de la sana interacción entre la oferta y la demanda. Amanecerá y veremos.

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