La Campana y su génesis

Por en octubre 30, 2015
Foto LaCampana edición cero

15 Años repicando por el Cauca

Pie de Foto: Número de cero del periódico La Campana, que circuló el 6 de octubre del año 2.000

En su tercera Asamblea General, efectuada a comienzos de este mes de octubre, la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, alertó sobre el aumento de presión para asfixiar a los medios de comunicación en América Latina.

En la presentación de su informe preliminar sobre el estado de la libertad de prensa en la región, Claudio Paolillo, presidente de la Comisión para la Libertad de Prensa e Información de la SIP, dijo que los “mandatarios han asumido una posición cuasimonárquica profundamente antidemocrática”.

Esa advertencia sobre el peligro que corren la libertad de prensa y expresión, hizo recordar el contexto en que nació hace 15 años el periódico La Campana, como respuesta a la persecución del entonces gobierno departamental, a quien dirigía el hoy desaparecido diario El Liberal, por denunciar irregularidades de esa administración.

Pero, ¿qué tiene que ver un gobernante en las decisiones administrativas de un medio de comunicación? Muy sencillo, a través de la presión a sus dueños para quitar o aumentar la pauta publicitaria oficial, como ocurrió.

Agonizaba el siglo XX en medio de una grave crisis económica mundial, de la que no era ajeno el entorno económico local y ante la falta de creatividad, se sacrificó, no a su directora, sino la independencia del diario El Liberal, al que se le puso una mordaza y recayó en los vicios politiqueros que a la postre causaron su deceso.

Poco después una reconocida revista nacional quiso indagar sobre lo sucedido en el Cauca, y en plena entrevista con quien ya era la directora de La Campana, el periodista enviado para tal fin, recibió una llamada de un alto funcionario de la administración departamental. Finalmente, la nota nunca vio la luz en ese semanario. Al poco tiempo y de manera confidencial, el reportero comentó sobre presiones hacia sus jefes, de nuevo la pauta publicitaria se ponía por encima de la libertad de prensa.

Con este preámbulo se quiere mostrar cuán tan frágil es la libertad de prensa, cuando quienes detentan el poder utilizan la publicidad estatal para castigar a periodistas y medios críticos e independientes y premiar a los afines, como bien dice la SIP. Ese es el medio de cultivo de la corrupción que en el Cauca ya es endémica.

Con el apoyo de un grupo de payaneses, en su mayoría procedentes de la academia y de la empresa privada, el 7 de octubre del año 2.000 circuló el número Cero del periódico La Campana, con el compromiso indeclinable de continuar la labor periodística en favor de Popayán y del Cauca.

Pronto se convirtió en el medio de mayor aceptación, penetración y circulación en todos los estratos socioeconómicos. Como parte de su compromiso social empresarial, se decidió que llegara a los lectores de manera gratuita, siendo pionero en Colombia en esta modalidad, que ha permitido impulsar la lectoría y que la gente acceda a contenidos de calidad.

Igualmente, para los anunciantes es un vehículo efectivo de publicidad, dada su masiva circulación. De hecho, durante estos 15 años ha conservado la mayoría de sus clientes.

El Cauca en los últimos 15 años

Los titulares de los primeros números del periódico La Campana, en el año 2.000 parecen actuales: “En el Cauca, carencia de liderazgo y gobernabilidad”. “El Cauca marginado y mal administrado”. “La pesadilla del secuestro”. “Una nueva visión requiere el Departamento: ¿Cuál es el Cauca que queremos?” “Municipios son eficientes o desaparecen”. “Continúa la invasión de fincas, propietarios denuncian atropellos.” “Departamento del Cauca y Municipio de Popayán están quebrados”.

Han transcurrido tres quinquenios y aún no se sabe, por ejemplo, hacia dónde va el Cauca en lo económico, político, social, turístico y de seguridad.

Recursos Epsa atomizados

Un caso de deficiente administración de los recursos del Departamento, se vio con el manejo del dinero que recibió el Cauca como consecuencia de la reestructuración de la CVC y la creación de la empresa EPSA, según decreto 1275 de junio de 1994. La valorización del componente eléctrico de la CVC, como negocio en marcha, exceptuando la salvajina, fue de $ 272.298’000.000.

De esa suma, que a valor presente serían unos 3 billones de pesos más intereses, al Cauca le correspondieron $750 mil millones (15% para la CRC y 10% para el Departamento) o sea el 25% de esa negociación. A la administración del abogado Rodrigo Cerón Valencia, quien fue uno de los firmantes del convenio, le llegaron $ 2.000 millones de esos recursos, los que destinó a obras de infraestructura, como la carretera Santander-La Balsa-San Francisco, en el norte del Cauca.

En el gobierno de César Negret, el Ministerio de Hacienda desembolsó el resto del dinero, que se constituía en un importante patrimonio para ponerlo al servicio del desarrollo del Cauca. Sin embargo no quedó una obra que hoy pueda ser reconocida como generadora de progreso para los caucanos. Ese dinero se atomizó en polideportivos, hoy abandonados, en arreglos de escuelas y en otra serie de pequeñas obras que no solucionaron las grandes necesidades del Departamento. Se perdió una oportunidad de oro y unos pocos amigos del régimen salieron beneficiados.

Equipo de distribución con el que inició el periódico La Campana en octubre del año 2000.

Equipo de distribución con el que inició el periódico La Campana en octubre del año 2000.

El año 1999 con el que se cerró el siglo XX, es tristemente recordado en el Cauca y especialmente en Popayán, ciudad que estuvo sitiada por casi un mes, debido al bloqueo que padeció la vía Panamericana por parte de indígenas, lo que impidió el arribo de alimentos y materias primas, la salida e ingreso de pasajeros y de ambulancias con enfermos. Muchas empresas y negocios quebraron, otros quedaron con grandes deudas, de las que varios no se pudieron reponer. La falta de autoridad y la actitud conflictiva del gobernador Negret, que pretendió medir fuerzas con el gobierno Pastrana, provocó esa catástrofe.

Entes territoriales quebrados

El manejo politiquero que por años los dirigentes políticos les dieron al Departamento del Cauca y al Municipio de Popayán, hizo que esos dos entes territoriales quedaran en bancarrota, nunca imaginaron que el Estado también se podía quebrar por el mal manejo de sus finanzas. Como salvavidas se dictó la Ley 550 de diciembre 30 de 1999 para promover y facilitar la reactivación empresarial y la reestructuración de los entes territoriales.

Transcurrió el año 2000 sin que se diseñaran los respectivos acuerdos de reestructuración de pasivos. Era un año electoral, en octubre se efectuarían las elecciones regionales, por lo que políticamente no les convenía a los respectivos mandatarios que aspiraban a seguir gobernando en cuerpo ajeno. El Departamento firmó el acuerdo el 28 de diciembre del año 2000 en vísperas de que esa administración dejara el mando, para que fuera su sucesor, el taita Floro Tunubalá, el que se diera la pela política, porque quedaba sin la potestad de administrar los recursos. Además los congresistas durante el gobierno del taita bloquearon el apoyo a la administración. El saliente alcalde de Popayán, Felipe Fabián Orozco Vivas, le dejó también esa responsabilidad a su sucesor, Diego Fernando Duque Bastidas.

Finalizando el siglo XX la inconformidad en los distintos sectores del Cauca era evidente. Los trabajadores de la Industria Licorera del Cauca, a quienes solo les importaban las prebendas convencionales y engordar cada vez más la convención colectiva, se fueron a paro porque, según ellos, el gobierno de turno estaba interesado en vender la factoría. Ante esa amenaza Sintrabecólicas se puso la camiseta y dio la pelea en defensa de la empresa y de sus propios intereses. Iniciado el gobierno del Taita, se alejó ese fantasma.

Se votó por una ruana y un sombrero

Ante la conflictiva situación creada desde la Gobernación que afectó a muchos sectores y la imposición de un sucesor para las elecciones del año 2000 de las que anticipaban el triunfo, surgió a última hora un candidato completamente desconocido, escogido por los movimientos llamados alternativos. Se trataba del taita Floro Alberto Tunubalá Paja, que en tan solo dos meses hizo campaña, cuando su contendor acababa de ser secretario de Salud del Cauca, tenía toda la maquinaria oficial y venía de la entraña política liberal.

En las elecciones del año 2.000 se dio en el Cauca el voto castigo, que llevó a la Gobernación al taita Floro Alberto Tunubalá Paja, por abrumadora mayoría, derrotando a la maquinaria oficial de la época.

En las elecciones del año 2.000 se dio en el Cauca el voto castigo, que llevó a la Gobernación al taita Floro Alberto Tunubalá Paja, por abrumadora mayoría, derrotando a la maquinaria oficial de la época.

El deseo de cambiar lo que había, llevó, incluso, a los estratos más altos de Popayán a votar por una ruana y un sombrero guambianos. Se trataba de un voto castigo, pero nadie imaginó que el castigo llegara a ser tan fuerte. El taita no fue elegido por los indígenas, como muchos alternativos repiten, sino por los diversos sectores caucanos y prueba de ello es que la mayor votación la obtuvo en Popayán, Santander de Quilichao y Puerto Tejada.

Gobernó bajo la Ley 550 de reestructuración de pasivos, con la vigilancia del Ministerio de Hacienda. Su administración pudo haber sido mejor, pues el anaco convocaba, especialmente a ONG, pero sus “asesores”, completamente miopes, con un discurso ideológico trasnochado lo cercaron y no permitieron que personas preparadas que querían, sin ningún interés personal ayudarle con proyectos y gestión, no lo pudieran hacer. Fruto de esa torpeza y de la presión del famoso Bloque Social Alternativo, contrató con la Asociación de Municipios del Macizo la vía Boquerón-Bolívar, que fue todo un fiasco y lo puso a responder ante la justicia. Para significar que no se había apoderado del erario, el taita Tunubalá dijo: “Podré haber metido la pata, pero no la mano”. Otros metieron ambas cosas. Excelentes caricaturas de Pepón, ilustran lo que acontecía en el Cauca por aquella época.

Ya en el 2.000 el periódico la Campana advertía sobre el aumento de la población en Popayán y que la ciudad no estaba preparada para afrontar esa situación. “El éxodo del campo a Popayán: fenómeno que crece día a día, era otro titular.

Una investigación del periódico La Campana encontró que mucha gente apenas sobrevivía por falta de empleo. Para esa época el DANE no medía ese indicador en Popayán.

Caricaturas de Pepón referentes a la situación que se vivían a comienzos del siglo XXI en el Cauca.

Caricaturas de Pepón referentes a la situación que se vivían a comienzos del siglo XXI en el Cauca.

Se inició el 2001 con las posesiones del gobernador Floro Alberto Tunubalá y del alcalde Diego Fernando Duque.

Desde el 2001 se hablaba de una alianza público privada para la construcción de la central de mayoristas, 14 años después no se define.

Se hizo el lanzamiento del Jardín Botánico Álvaro José Negret, que no se materializó.

En medio de la más profunda crisis económica y administrativa asumió la gerencia del hospital Universitario San José, el psiquiatra Edgar Orejuela Contreras, quien impuso una severa política de ajuste en el gasto. En el 2002 presentó al Ministerio de Salud el Plan de Salvamento Hospitalario. Al tiempo gestionó ante la Supersalud la aprobación de la reestructuración de pasivos a través de la Ley 550, alternativa que a la postre salvó a ese centro asistencial. Esa decisión, dolorosa por cierto, evitó el cierre y liquidación del hospital. La austeridad que debió haber seguido, con el cambio de administración se olvidó. Aún permanece en ley 550 por lo que su manejo debe ser prudente, para que no haya una sorpresa financiera, así se haga mostrar que corren ríos de miel.

Formación del recurso humano para la industrialización

El proceso de montaje de industrias en el norte del Cauca, gracias a los beneficios de la llamada Ley Páez, mostró que la región, con vocación agroindustrial, no ofrecía mano de obra calificada en construcción y que había que importarla.
Comfacauca, vinculada a la zona a través de la prestación de diferentes servicios, advirtió la necesidad de formar el recurso humano en distintas áreas para facilitar su ingreso a los puestos de trabajo que demandaban las nuevas empresas. Con ese fin el Consejo Directivo de la Caja aprobó la creación en 1999 del Instituto Tecnológico de Educación Superior de Comfacauca – ITC, proyecto que se materializó el 2 de abril de 2001, con el otorgamiento de la personería jurídica por parte del Ministerio de Educación Nacional.

La naciente corporación comenzó con tecnologías en varios campos y posteriormente se amplió la oferta académica. Se llevaron los programas académicos a las sedes de Santander de Quilichao y Puerto Tejada.

En el 2008 el Ministerio de Educación Nacional otorgó mediante la Resolución 8210 del 14 de Noviembre, el cambio de carácter a Institución Universitaria, reconociéndola como la nueva Institución Universitaria Tecnológica de Comfacauca.
Continúo ampliando el portafolio académico para mantener y fortalecer el vínculo con la industria y la empresa, lo que significó reforzar la actividad investigativa, involucrando a estudiantes y docentes en la cultura de la innovación y el emprendimiento.
Luego de un ajuste en su estructura organizacional que le permitió a la institución proyectarse también al ámbito nacional e internacional, el Consejo Superior autorizó una reforma a los estatutos que ratificó Mineducación y a partir de febrero de 2014 se ajustó el nombre a Corporación Universitaria Comfacauca y se retomó la sigla Unicomfacauca.

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La industrialización del Cauca

El ingreso al siglo XXI representó para el Departamento del Cauca una transformación en la composición sectorial y empresarial.

En términos económicos, la Ley Páez incidió en el crecimiento del sector Industrial y su consecuente incremento en la participación del PIB Regional, que creció, incluso, por encima del PIB Nacional durante los primeros seis años del nuevo siglo.

El sector manufacturero caucano inició desde el 2000 un periodo de crecimiento sostenido que afectó de manera directa la composición empresarial en el Departamento, debido a la instalación de grandes empresas en el Norte del Cauca. A finales del 2004, el Cauca se encontraba ya en el octavo puesto en el Ranking Industrial Nacional, para concluir con que,
definitivamente, el crecimiento del PIB regional y ciclo económico regional ascendente se debían fundamentalmente en el primer quinquenio del dos mil, a la actividad industrial. Esto significaba que aunque la mayor participación en el PIB Regional continuaba siendo la del Sector Agrícola, la mayor inversión empresarial en ese periodo la aportó la Industria.

Llama la atención cómo la estructura empresarial del sector Agrícola no tuvo en ese período y tampoco actualmente, mayores transformaciones. Esto se debe a que los diferentes gobiernos seccionales en los últimos 15 años no han construido una política pública para desarrollar el sector primario de la economía. Se espera que quien salga elegido el próximo 25 de octubre sea capaz de diseñarla y ponerla a funcionar.

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